domingo, 14 de febrero de 2021
sábado, 13 de febrero de 2021
Un día como hoy... 13 febrero 2019
Hace un par de años ACCPAME editó el libro "Minas y mineros de Escucha" del autor Serafín Aldecoa, con el objetivo de preservar una parte del patrimonio minero y documental de la localidad. El libro, agotado en la biblioteca de la Asociación, puede adquirirse en la sede de la Comarca Cuencas Mineras que subvencionó parte del coste de su publicación.
viernes, 12 de febrero de 2021
Escucha ¿Existe?... 12 febrero 2021
Ayer, Teruel Existe reivindicaba la conservación de la central de Andorra y evitar su derribo, ¿y Escucha?...el INAGA propuso la demolición total. ¿Acaso la de Escucha no es patrimonio industrial de la provincia, como se dice de la de Andorra?. Está claro que la chimenea de Escucha no es la Torre Eiffel pero nos gustaría conservarla y así se ha manifestado ACCPAME en más de una ocasión. Aquí no hemos tenido transición, ni justa, ni injusta. No nos gustaría que quedase como la de Aliaga, o como los exteriores de la Lancis, o como las tolvas de la Mina Vieja,... patrimonio minero cerrado por derribo. También echamos de menos más transparencia, y no la pedimos para ACCPAME, sino para todos los vecinos; a veces, echamos de menos aquellas asambleas vecinales cuando se hablaba de asuntos que afectaban a todo el pueblo.

En 2013, el Consejero Aliaga ya decía que a la Central de Escucha le esperaba un futuro tan negro como el carbón que quemó durante décadas. No transición.

2016: trabajadores de la Central y representantes de ACCPAME reclaman la conservación de una parte de nuestro patrimonio. Nadie dice nada.

Ya lo dijo en 2018 Joaquín Moreno, ni en Aliaga, ni en Escucha, nada de transición.

El INAGA dice, en 2019, que el terreno que ocupa la Central de Escucha ha de quedar como hace más de cuarenta años. ¡Aquí no ha pasado nada!

En 2020 el ayuntamiento quiere incorporar la Central al Museo Minero.

... y Repsol lo que quiere es vender, o ceder, en definitiva, quitarse un problema de encima.
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| En 2013, el Consejero Aliaga ya decía que a la Central de Escucha le esperaba un futuro tan negro como el carbón que quemó durante décadas. No transición. |
| 2016: trabajadores de la Central y representantes de ACCPAME reclaman la conservación de una parte de nuestro patrimonio. Nadie dice nada. |
| Ya lo dijo en 2018 Joaquín Moreno, ni en Aliaga, ni en Escucha, nada de transición. |
| El INAGA dice, en 2019, que el terreno que ocupa la Central de Escucha ha de quedar como hace más de cuarenta años. ¡Aquí no ha pasado nada! |
| En 2020 el ayuntamiento quiere incorporar la Central al Museo Minero. |
| ... y Repsol lo que quiere es vender, o ceder, en definitiva, quitarse un problema de encima. |
jueves, 11 de febrero de 2021
miércoles, 10 de febrero de 2021
La Masadica... 10 febrero 1495
La conocida como Masadica fue derruida cuando se construyeron los pisos y urbanización de La Solana. Una de las primeras referencias documentales que tenemos de Escucha se remonta a 1495 cuando se hace el "fogaje" aragonés. Se trata de un censo de "fuegos" o de casas. Este año Estuga (Escucha) tiene 8 fuegos o casas y es aldea de Montalbán. Muy posiblemente "La Masadica" formaba parte de ese núcleo de casas original de Escucha.
martes, 9 de febrero de 2021
Diccionario de insultos en Escucha y Valdeconejos
Estos son algunos de los "piropos" que se echaban nuestros abuelos de Escucha y también de Valdeconejos, son palabras que muchos/as jóvenes de hoy no sabrán lo que significan. Antes, también ahora, se utilizaba la llamada pedagogía despectiva que deberíamos desterrar en cualquier relación familiar o social. Hoy traemos algunos "palabros" con la letra "G". ¡Ah! y que conste que las palabras referidas no solían expresarse a la cara, lo que dice bastante de quien las empleaba.
(Selección realizada de la publicación "Insultar en Aragón" de Pascual Miguel Ballestín)
Si a alguien se le decía gabacho se le estaba tachando de cobarde, falso y, también, vago, apocado o que apenas tiene vigor. A veces, se hablaba de una cuadrilla, no solo de una persona y se tildaba de gabilla a un grupo de personas de poco fiar, revoltosos y un poco pendencieros. Otro apelativo típico, que ahora da nombre a un festival, el de artes escénicas en Pancrudo, era gaire, para referirse al chico enredón, que siempre está haciendo tonterías; en su sentido más despectivo era el gamberro o truhán. Algo parecido era el gaitas o gaiticas, el títere que no paraba de inventar cosas de comediante. En ocasiones se hacían comparaciones con animales, como el gallina que se apodaba al cobarde; sin embargo, gallito era aquel chulo o presuntuoso. Ganso era el insulso, lento o soso. Algo parecido era al que gustaba de holgazanear y se le apellidaba gandul o golfo y, a veces, se le conocía por güebazos o güebón. Y gato escaldao es uno que está escarmentado, que es temeroso de todo. Gorrino se decía del que era sucio en el vestir o en el hablar; parecido al guarrindongo. Y el güitre se apropiaba de todo lo ajeno, y se ceba en la desgracia ajena. Y para acabar con esta fauna, el gurriato era alguien un poco pillo y el gurrión el ladino y oportunista, del que te debías cuidar…y un insulto genérico, que resumía todas sus miserias, era cuando se decía de alguien gusano o gusarapo.En lo que respecta al físico nadie tenía la culpa de tener las piernas delgadas, sin embargo se le tachaba de garras de alambre o garrillas; y si sus piernas eran cortas, pues garricorto, y lo contrario, garrilargo. Y no tenía nada que ver con el físico el garrulo, que era como se conocía al paleto. Y quien era un poco gordo no se libraba de que se le dijera gordinflo o gordinflas, por no decirle está gordo como un tocino. Al melenudo o si uno iba despeinado se le bautizaba de greñudo. Y a veces, el piropo llevaba a equívoco, como cuando se decía guapo a uno que era “menudo elemento” o del que no te podías fiar; algo así cuando se decía de alguien que era güeno, referido al travieso o mala gente.
La mujer tampoco se escapaba de estas finuras y se llamaba gobernanta a la que era mandona, incluso en asuntos que no eran de su incumbencia; en el otro género, hablaríamos del gobernudo. Grillau se conocía al que era un poco alocado o irreflexivo y el gruñon, el que no paraba de rezongar en voz baja, siempre quejoso. Pero no todo era en negativo, si uno estaba güeco es que se mostraba orgulloso o satisfecho por algo.
Estos son algunos de los "piropos" que se echaban nuestros abuelos de Escucha y también de Valdeconejos, son palabras que muchos/as jóvenes de hoy no sabrán lo que significan. Antes, también ahora, se utilizaba la llamada pedagogía despectiva que deberíamos desterrar en cualquier relación familiar o social. Hoy traemos algunos "palabros" con la letra "G". ¡Ah! y que conste que las palabras referidas no solían expresarse a la cara, lo que dice bastante de quien las empleaba.
En lo que respecta al físico nadie tenía la culpa de tener las piernas delgadas, sin embargo se le tachaba de garras de alambre o garrillas; y si sus piernas eran cortas, pues garricorto, y lo contrario, garrilargo. Y no tenía nada que ver con el físico el garrulo, que era como se conocía al paleto. Y quien era un poco gordo no se libraba de que se le dijera gordinflo o gordinflas, por no decirle está gordo como un tocino. Al melenudo o si uno iba despeinado se le bautizaba de greñudo. Y a veces, el piropo llevaba a equívoco, como cuando se decía guapo a uno que era “menudo elemento” o del que no te podías fiar; algo así cuando se decía de alguien que era güeno, referido al travieso o mala gente.
La mujer tampoco se escapaba de estas finuras y se llamaba gobernanta a la que era mandona, incluso en asuntos que no eran de su incumbencia; en el otro género, hablaríamos del gobernudo. Grillau se conocía al que era un poco alocado o irreflexivo y el gruñon, el que no paraba de rezongar en voz baja, siempre quejoso. Pero no todo era en negativo, si uno estaba güeco es que se mostraba orgulloso o satisfecho por algo.









